Reseña — Tron: Ares (2025)
Fui a ver Tron: Ares con ganas. Sabía que no iba a ser una revolución, pero sí esperaba una buena experiencia visual y de entretenimiento. Y la verdad: me gustó. No me encantó, pero me mantuvo pegado y salí satisfecho. Es una película que combina nostalgia, espectáculo y temas tecnológicos sin llegar a ser perfecta, pero cumple lo que promete.
Lo que me gustó
1. Visualmente es increíble
Desde el primer minuto, la película te mete en su atmósfera. Las luces, los efectos, las mezclas entre el mundo real y el digital se ven muy bien. Hay planos y diseños que realmente impresionan, y aunque no reinventa lo que ya vimos en Legacy, sí mantiene la esencia visual de Tron. En cine se disfruta muchísimo más, especialmente por la forma en que juega con la iluminación y la profundidad.
2. La música levanta todo
El apartado sonoro es uno de sus grandes aciertos. La banda sonora y los efectos de sonido logran darle ritmo a las escenas y sostener la emoción incluso cuando el guion baja un poco. Trent Reznor y Atticus Ross hacen un trabajo espectacular, dándole a la película una identidad auditiva potente.
3. Actuaciones sólidas
Greta Lee sobresale y le da peso emocional a su papel. Jodie Turner-Smith también tiene presencia y carisma. Jared Leto cumple como Ares: no es el papel de su vida, pero logra darle cierto misterio e intensidad. Hay buenas dinámicas entre ellos y, aunque los diálogos no siempre son memorables, hay momentos donde todo encaja.
4. Temas interesantes sin complicarse demasiado
La película toca lo que uno esperaría: inteligencia artificial, conciencia, identidad digital y el límite entre lo real y lo virtual. No profundiza mucho, pero deja ideas para pensar. No intenta ser pretenciosa, y eso se agradece.

Lo que no me convenció
1. Un guion que va y viene
El mayor problema de Ares es la irregularidad del guion. Hay partes que fluyen bien y otras donde parece que solo avanzan para llegar a la siguiente escena de acción. Algunos personajes secundarios quedan muy poco desarrollados y varios giros se sienten predecibles.
2. Falta de conexión emocional
Ares tiene momentos interesantes, pero no se explora del todo su lado humano. Hay tramos donde cuesta conectar con los personajes, y eso hace que algunas escenas pierdan fuerza.
3. La parte digital se siente desaprovechada
Una de las cosas más icónicas de Tron siempre fue su mundo digital, y aquí, aunque visualmente está bien, se explora poco. Ares se enfoca más en el mundo real, lo cual deja la sensación de que ese universo virtual podría haberse explotado más.
¿Qué pasó con Tron: Legacy?
Muchos se han preguntado si Tron: Ares borra o ignora Legacy. Y la respuesta corta es: no.
No es una secuela directa, pero tampoco elimina lo anterior. Se siente más como un nuevo capítulo dentro del mismo universo, con personajes distintos, una nueva historia y guiños a lo que ya conocemos. Jeff Bridges aparece como conexión con el pasado, pero Ares quiere abrir su propio camino.
Así que no, Tron 2 no fue desechada: simplemente no es el centro de esta historia. Y eso, para mí, está bien. Le da aire fresco a la saga sin depender tanto de lo anterior.
Mi veredicto
Tron: Ares cumple. Tiene una gran producción, una dirección visual muy buena, música de primer nivel y momentos de acción que se disfrutan. Claro, hay altibajos en ritmo y guion, pero al final la experiencia es positiva. Es de esas películas que uno puede recomendar si lo que busca es pasar un buen rato con un toque de ciencia ficción moderna.
⭐ 7 de 10
No es una obra maestra, pero sí un regreso digno al mundo de Tron. Y si este es el punto de partida para nuevas historias, la saga todavía tiene energía para brillar.
Gracias a Disney Studios Latinoamérica por la invitación.
